LA SEQUIA EN CHILE Y EL FENOMENO DE LA NIÑA
Juan Quintana Arena
Meteorólogo

Agosto 1999

La Niña en el clima de Chile

La precipitación es uno de los elementos climáticos más afectados por la presencia de La Niña en Chile. Desde la latitud 45°S al norte, se origina un importante déficit de lluvias que predomina gran parte del año, siendo la época invernal (abril-septiembre) la más vulnerable a estas anomalías. Más precisamente, la región central de Chile, entre los 30° y 40° de latitud sur, alcanza anomalías pluviométricas negativas, con valores por debajo de la media anual climatológica entre un 35 y 100%. Los patrones de circulación atmosférica que explican estas deficiencias de lluvia en Chile, están determinados por la persistencia de anomalías de circulación anticiclónica de latitudes medias y subtropicales y un área de anomalías de circulación ciclónica en latitudes subpolares, formando un dipolo norte-sur de anomalías positivas y negativas de altura geopotencial en la troposfera media. La presencia de fenómenos de La Niña, se manifiestan en Chile, en la mayoría de las veces, con temperaturas del aire más bajas que lo normal, con desviaciones que oscilan entre 1 y 2 °C, especialmente la costa norte. La región central (30°-40°S), presenta anomalías negativas de menor intensidad, entre 0 a -1°C. El impacto socio-económico de los episodios de La Niña en Chile, presenta graves consecuencias, siendo los sectores como el agrícola, pecuario, energía, forestal, industrial los más afectados.

Patrones de circulación atmosférica en Chile durante La Niña

Estado normal:

La circulación atmosférica en Chile, como promedio, se caracteriza por la existencia de dos factores meteorológicos que son a)el anticiclón subtropical del Pacífico suroriental y b) la circulación de los oestes, donde se forman y desarrollan los sistemas frontales y sus bajas presiones asociadas. El primero corresponde a un área de altas presiones de manera casi permanente durante todo el año, presente en la zona norte y central del país, con fluctuaciones en su ubicación norte-sur durante el invierno (30 a 35° de latitud sur) y en el verano (35 a 40° de latitud sur). El segundo factor que define anualmente el ciclo estacional de las precipitaciones en Chile central, está determinado por el desplazamiento de las bandas frontales del oeste que ocurren con mayor frecuencia en períodos de invierno, entre abril y septiembre y que aportan más del 70% de la cantidad de la lluvia anual.

Estado de La Niña:

En presencia de un evento La Niña, el anticiclón subtropical del Pacífico suroriental, es más intenso y su área de acción se desplaza más al sur de lo normal, lo que impide el normal desplazamiento hacia latitudes medias continentales de los sistemas frontales que provienen de la región oeste del Pacífico. Otro mecanismo importante que ocurre en la atmósfera durante La Niña, es la intensificación de la corriente en chorro polar y debilitamiento de la corriente en chorro subtropical, favoreciendo una mayor actividad de frentes por la zona austral de Chile (Figura 1). Esta condición atmosférica reduce la frecuencia de bandas nubosas frontales por la zona central y norte del país, bloquea y debilita el paso de frentes activos al continente e inhibe la actividad convectiva, factores imprescindibles para la generación de la precipitación.
Figura 1

Situación pluviométrica en Santiago en años de La Niña.


Entre el período 1877 y 1999, se identificaron 26 años donde el período estacional abril-septiembre presentó anomalías negativas menores o iguales a -0.5°C por tres o más meses consecutivos, correspondiente al Pacífico ecuatorial central. Estos años son mostrados en la tabla 1, con sus respectivos valores anuales de precipitación para la ciudad de Santiago. La precipitación media anual en Santiago, con los años La Niña, es de 210 milímetros. Con respecto a los años de El Niño, se seleccionaron 25 años, obteniéndose para Santiago una media anual de 494 milímetros. En 71 años considerados como normales (con ausencia de La Niña y El Niño), el valor medio anual alcanzó a los 340 milímetros.


El Gráfico 1, muestra el histograma de frecuencia relativa de la precipitación anual de Santiago en años de La Niña (línea azul), El Niño (línea roja) y Normales (línea verde), entre el período 1877 y 1998. El impacto de la Niña es claro sobre el ciclo anual de las precipitaciones en Santiago, con una distribución centrada en torno a los 200 milímetros como precipitación anual y una frecuencia del 43%. Para el caso de los años El Niño, la distribución anual de las precipitaciones en Santiago muestra una mayor variabilidad y una frecuencia menor, del 28% en torno a los 700 milímetros.

gráfico1

Impacto La Niña 1998/1999 en la precipitación de Chile.


El rápido cambio de las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial desde muy cálido en los primeros meses de 1998 (enero-abril) asociados a El Niño, a una condición fría característica de La Niña (a partir del segundo semestre de 1998, alteró los patrones de circulación atmosférica a nivel mundial. En Chile, lo más característico fue la presencia casi permanente de la alta subtropical que incursionó en los meses entre mayo y julio de 1998 hasta la latitud de los 40 a 45° S de latitud sur, reduciendo las precipitaciones durante la estación de lluvias en Chile central en los años 1998 y 1999. El bloqueo atmosférico observado durante la mayor parte del período comprendido entre mayo de 1998 y julio de 1999, impidió el normal desplazamiento y desarrollo de sistemas frontales en la zona central y norte de Chile, lo que originó tener el año más seco registrado durante el presente siglo y el cual abarcó una extensión latitudinal entre los 35 y 45°S. El déficit de agua caída en 1998, osciló entre un 70 y 80% respecto a un año normal para la zona comprendida entre los 30° y 36° de latitud sur. Entre los 37 y 45°S, los registros de agua caída alcanzaron un déficit entre un 30 y 50 %. Solo la región austral (Punta Arenas), llegó a un superávit cercano al 40%. Durante la primera mitad de 1999, las características meteorológicas en Chile han sido similares a las observadas el año anterior, con un déficit de lluvias en casi todo el país, pero de menor magnitud a lo observado en 1998. La región con los mayores déficit de agua caída hasta julio de 1999, es la zona central, desde los 36° S al norte, con valores que oscilan entre el 40 y 80% más bajo que el promedio.

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